miércoles, 26 de octubre de 2011

Justicia


Se hizo justicia. De forma legal, justa y jamás por mano propia, como dijo Tati Almeyda. Los fascistas asesinos, al menos algunos de ellos, fueron condenados. De por vida en algunos casos. Hasta que se mueran, estarán presos. Para siempre. No salen NUNCA MÁS.

Astiz, tras escuchar su sentencia, besó una escarapela. Pobre. Querer a la patria no es matar al que piensa distinto. No es secuestrar, torturar y desaparecer. Todo lo contrario. Absolutamente. Querer a la patria es promover el crecimiento del país y el bienestar de todos los ciudadanos. No otra cosa.

Cadena perpetua, nomás. Que no se quejen. Ellos tuvieron un juicio, por haber secuestrado, torturado y asesinado. Distinta fue la suerte de los 30.000 que no están más entre nosotros, los que fueron arrancados de sus familias y amigos arbitrariamente. No habían hecho nada malo, no habían matado a nadie, sólo pensaban diferente.

No hay que olvidarse de ninguno de estos criminales, ni perdonarlos. Tampoco a Carlos Saúl Men*m y Raúl Alfonsín, cómplices civiles de esta dictadura al dejar en libertad a los militares. A estos dos delincuentes también, como a los nazis, y a estos dictadores, les va a pasar. A dónde vayan, la justicia los irá a buscar.

Por fin llegó el castigo para los peores asesinos de la historia mundial, tras los nazis en Europa, los franceses en Argelia y los yankis en Vietnam. Sólo queda agregar, como comentario, que todo aquel que defienda el proceso o esté en contra de este tipo de políticas de derechos humanos para condenar a estos represores, es cómplice. Por ejemplo, Mauricio Macri, quien en lugar de celebrar estas sentencias, comenta la nueva iluminación del Monumento a los Españoles.


El 24 de marzo de 1976 derrocaron ustedes a un gobierno del que formaban parte, a cuyo desprestigio contribuyeron como ejecutores de su política represiva, y cuyo término estaba señalado por elecciones convocadas para nueve meses más tarde. En esa perspectiva lo que ustedes liquidaron no fue el mandato transitorio de Isabel Martínez sino la posibilidad de un proceso democrático donde el pueblo remediara males que ustedes continuaron y agravaron.


Rodolfo Walsh, Carta Abierta a la Junta Militar



Esto es un primer paso recién, todavía falta mucha justicia por hacerse, y que la lucha de tantos años no sea en vano. Ni olvido ni perdón, juicio y castigo. Vamos las Madres, yo no me olvido.


Matías Fabrizio

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